La intoxicación mediática contra Nicaragua excede los límites del periodismo

No vale todo. O no debería. Es entendible que en plena lucha de clases un medio de comunicación no pueda permanecer neutral ante un hecho como el golpe de estado que se está intentando dar en Nicaragua. Las empresas y bancos accionistas, por ejemplo, de El País tienen mucho que ganar si la izquierda cae del gobierno. Pero una cosa es abandonar la neutralidad en favor de una argumentación para intentar convencer de una determinada postura, y otra muy diferente mentir y ocultar la verdad, abandonando también la credibilidad en los datos ofrecidos para sustentar la argumentación parcial. Sin ofrecer todos los puntos de vista no es posible que los lectores tengan una experiencia democrática de la información.

En los dos últimos días los medios de comunicación que aparecen en los kioskos con la misma portada pagada por la misma empresa, han vuelto a coincidir para publicar juntos una “información” en la que denuncian que “la oposición tiene prohibido manifestarse en Nicaragua“. Y no es verdad. Vamos a coger la noticia falsa que más impacto ha tenido en internet para desarticularla. Es la titulada Ortega declara ilegales las protestas en Nicaragua, publicada en El País.

El texto del medio de comunicación español comienza así: “manifestarse en Nicaragua ya es un delito. El Gobierno que dirige, con mano dura, el sandinista Daniel Ortega ha informado este viernes a través de un comunicado emitido por la Policía Nacional de la prohibición de las protestas que exigen el fin del régimen. Y amenaza, también, con enjuiciar a quienes organicen nuevas manifestaciones“.

El País basa su “información” en un párrafo de un comunicado de la Policía Nacional de Nicaragua. Así lo expresa el periódico: “la Policía Nacional reitera que ante cualquier alteración y/o amenaza a la tranquilidad, el trabajo, la vida, y a los derechos de las personas, familias y comunidades, serán responsables y responderán ante la justicia, las personas y organismos que convocan a estos desplazamientos ilegales desde los cuales se han promovido y se intenta promover acciones delictivas, destructivas y criminales”, se lee en la nota emitida por la Policía y enviada a los corresponsales extranjeros por la primera dama y vicepresidenta, Rosario Murillo“.

En ese párrafo al que El País quita el contexto, no se lee nada sobre las manifestaciones. Podríamos pensar que más adelante, el diario español citará otros párrafos del comunicado de la Policía Nacional nicaragüense, pero no. Eso es todo. Las fuerzas del orden del país centroamericano se refieren en su comunicado a los ataques que grupos fascistas financiados por Estados Unidos -que los medios de comunicación llaman “manifestaciones”- desatan contra la ciudadanía nicaragüense.

>>La nota de prensa completa de la Policía Nacional de Nicaragua que el país descontextualiza. <<

En ellas, los llamados “manifestantes” por medios de comunicación como El País, llevan pistolas, escopetas, morteros y cócteles molotov de fabricación casera. Con ellos han matado a varios cientos de personas, que han sido en su mayoría ciudadanos afectos al gobierno sandinista y policías desarmados -llevaban armas no letales-, según la Comisión de la Verdad, Justicia y Paz. Las pocas víctimas mortales que se podían catalogar como opositores, lo han sido a causa de la violencia desatada por los grupos terroristas.

Víctimas de los “manifestantes”
  • Carlos Alberto Bonilla López asesinó al policía Hilton Rafael Manzanares Alvarado, disparándole por la espalda dos tiros sin que el funcionario de seguridad pública fuera armado.
  • Los “manifestantes” propinan brutal paliza al ciudadano de izquierdas Roger López.
  • Los “manifestantes” secuestran, torturan y amenazan al periodista Oswaldo Rivero.
  • Entre los “manifestantes” se encontraban ViperTiffer y El Ocho, conocidos delincuentes comunes en Nicaragua.
  • Los “manifestantes” asesinaron al  Sub Oficial Gabriel de Jesús Vado Ruiz y quemaron su cadáver en la vía pública.
  • Leonel Alberto Morales Enríquez, representante de la UNEN en la mesa de Diálogo Nacional fue secuestrado y golpeado por los “manifestantes”.
  • Los “manifestantes” asesinan a un bebé de un año.
  • Tu Nueva Radio Ya fue incendiada con el personal trabajando en las instalaciones.
  • José Abraham Martínez. Policía de 22 años, murió en un ataque con morteros, hachas y armas de fuego en Masaya. Una bala le penetró el ojo derecho, causándole la muerte de manera instantánea.
  • Robos de vehículos, en casas y por la calle a cualquiera que pase por allí. Sixto Henry Vera fue asesinado por arma de fuego en uno de estos robos por fascistas que también hirieron de gravedad a su acompañante Marco Giovanny Pomares Varela. Los radicales fueron más tarde ubicados en el sector de la UPOLI (Managua), lugar en el que los grupos de ultraderecha han establecido su base de operaciones.
  • Quema de la vivienda de Artilio Moraga, un combatiente sandinista de 71 años. Los fascistas agredieron a su hija mayor y propinaron varios machetazos a Wilmer Calero, quién trató de impedir la quema de la vivienda.
  • Quema del Instituto Doctor Carlos Vega Bolaños.
  • Quema del Mercado de Artesanías.
  •  Ángel Gahona periodista del Canal 6 -afecto al sandinismo- fue asesinado por un francotirador mientras cubría el inicio de las protestas opositoras.

Estos son solo algunos ejemplos de lo que sucede en las, como las llaman los medios de comunicación de masas como El País, “manifestaciones”. Palizas, asesinatos, secuestros, quema de edificios con gente dentro… Son actos delictivos que están prohibidos en cualquier país del mundo, por lo que no es que Daniel Ortega haya prohibido las manifestaciones, es que el Código Penal de Nicaragua tipifica como delitos el asesinato, pegar palizas, la quema intencionada de edificios, los secuestros y las humillaciones, que son las actividades que los “manifestantes” defendidos por El País llevan a cabo durante sus salidas de caza, llamadas por la prensa Occidental como “manifestaciones”, dando a entender que son pacíficas.

Tampoco aparece en la noticia de El País que las peligrosas maras salvadoreñas, conocidas por su salvajismo y el poco valor que otorgan a la vida humana, están en Nicaragua apoyando a los “manifestantes”, ya que a esas organizaciones paramilitares les interesa que el sandinismo caiga para reactivar las rutas de narcotráfico que estaban abiertas con Violeta Chamorro.

El periódico español continúa con su noticia: “Este último movimiento es un intento desesperado del régimen por frenar el movimiento social que desde abril exige el punto final a 11 años de gobierno autoritario, en los que Ortega se ha hecho con el control de los poderes e instituciones del Estado y ha instaurado un régimen familiar con el objetivo de conformar una nueva dinastía en Nicaragua. Hay un precedente: el somocismo, que gobernó el país latinoamericano durante más de 40 años y que cayó con la revolución sandinista de la que Ortega formó parte. El régimen de Ortega parece seguir los pasos de aquella dictadura, que en 1979 ilegalizó las manifestaciones en un país en plena efervescencia. Aquel año, Somoza también declaró ilegales los paros y las huelgas“.

El País insiste en que hay un movimiento social que Daniel Ortega está desesperado por frenar, por lo que ha recurrido a un movimiento igualmente desesperado: prohibir que ese movimiento social se manifieste. El diario trabaja con dos ideas principales que expone en este párrafo.

Por un lado pretende convencer de que Daniel Ortega está solo. Al hablar de un “intento desesperado del régimen” da a entender que el gobierno de Nicaragua está acorralado, que no tiene apoyos y que enfrente está el pueblo. Sin embargo, un medio de comunicación como El País, con los recursos de los que dispone, no es capaz de mostrar imágenes ni vídeos que demuestren sus palabras. ¿Por qué? Porque se vería que miente:

Por el otro lado está interesado en identificar a Daniel Ortega con el dictador Anastasio Somoza. Haciendo esto apela en primer lugar a la izquierda que podría movilizarse en favor del sandinismo, para desarticular un movimiento de solidaridad que podría ser una molestia a la hora de ganar la batalla de ideas en el golpe que se está intentando dar. En segundo lugar intenta establecer el argumento que señala que “al final todos son iguales” para desmovilizar el voto de izquierdas, y en tercer lugar comienza a insertar la idea de que Daniel Ortega es un dictador de manera indirecta.

Sin embargo hay ciertas cuestiones que permiten rechazar las dos ideas de El País. Daniel Ortega no está solo, ni en el interior de Nicaragua ni en el exterior. Dentro de las fronteras nicaragüenses, atendiendo por el volumen y la regularidad de las manifestaciones que le muestran apoyo, su respaldo excede por mucho al rechazo que los sectores más elitistas le profesan. Fuera de tierras centroamericanas el sandinismo cuenta con el apoyo de la mayoría de los países del Mundo, como muestran diferentes expresiones del poderoso Movimiento de Países No Alineados (MPNA).

Por el otro lado Daniel Ortega está en la presidencia de Nicaragua porque lo votaron en unas elecciones vigiladas por la Comunidad Internacional. De hecho va a hacer solo un año desde que el Frente Sandinista de Liberación Nacional arrasase en las elecciones municipales, también vigiladas por expertos electorales enviados desde varias instituciones, como la OEA, nada sospechosa de estar a favor del sandinismo. Si el movimiento social del que habla El País se dio a conocer en abril, ¿por qué en las recientes elecciones no irrumpió con fuerza?

Además las “manifestaciones” que hicieron correr sangre por las calles no fueron atajadas por la Policía Nacional de Nicaragua hasta varios meses después, cuando la oposición quebró el Diálogo Nacional impulsado por Daniel Ortega, quién intentó recuperarlo en varias ocasiones pese a que la derecha y la Iglesia Católica seguían apoyando la violencia fascista que no paró en ningún momento durante las conversaciones. Una vez desplegadas las fuerzas del orden, los terroristas han sido capturados y están siendo juzgados en un proceso que se atiene a las garantías constitucionales. Una vez la justicia dicta sentencia, si son liberados siguen con sus vidas, y sin van a la cárcel no se les trata como Juan Orlando Hernández lo hace con sus detenidos.

El rotativo ibérico continúa su noticia expresando que “la advertencia de la Policía se da un día después de que se anunciaran nuevas manifestaciones para el fin de semana en Nicaragua, entre ellas una protesta denominada “Nicaragua en Rebeldía”. El Gobierno ha ordenado a sus simpatizantes y a los trabajadores del Estado mantener una movilización permanente como forma de intimidación a los opositores que desde abril protestan en Managua y en varias ciudades del interior del país. Una de las últimas manifestaciones opositoras fue violentamente reprimida el pasado sábado. En el ataque de grupos armados leales al Gobierno murió un adolescente de 16 años y otras seis personas resultaron heridas, entre ellas el periodista Winston Potosme, que recibió un disparo en el brazo derecho. Está por ver si el anuncio de la Policía de este viernes logrará desmovilizar las próximas protestas“.

Es doloroso observar la deriva ultraconservadora de un medio de comunicación que no hace tanto tiempo dedicaba editoriales al Ché Guevara ensalzando la figura del revolucionario. Es triste ver la pérdida total de la profesionalidad de la que hacía gala El País hace un par de décadas. ¡Es que ni siquiera manipulan bien! Podrían haber dicho que “la advertencia de la Policía se suma a otras amenazas anteriores” (siempre dentro de la realidad paralela en la que vive el periódico), porque el cuerpo de seguridad nicaragüense lleva semanas expresando que la violencia en las manifestaciones no va a ser permitida, y lleva deteniendo a los que asesinan y dan palizas desde hace ya un par de meses.

El adolescente que murió y del que El País no dice el nombre es Max Andrés Romero, uno de los violentos que participó en la batalla contra sus propios compañeros al ver que la Policía Nacional no caía en sus provocaciones. Ellos necesitaban una foto para los medios de comunicación, así que montaron un nuevo show como el que escenificaron durante la Marcha de las Flores. En esta ocasión el fuego amigo provocó su asesinato.

Durante las manifestaciones que organiza el sandinismo, los asistentes no llevan armas. La intimidación de la que habla El País simplemente no existe, porque son decenas de miles de personas andando por el recorrido de la manifestación. Ni siquiera el periódico español ha sido capaz de publicar una sola noticia que muestre que esas multitudinarias muestras de apoyo a Daniel Ortega han causado muertes ni han provocado intimidación a nadie.

El País se ha sumado al golpe de estado que la administración de Donald Trump ha desencadenado en Nicaragua para anular uno de los principales apoyos de Nicolás Maduro, quién también está sufriendo un ataque por parte del Imperio Norteamericano, y para evitar la construcción del Canal de Nicaragua, ya que si el proyecto pasa a ser una realidad, Rusia y China obtendrían un control casi total de las exportaciones del mundo, desplazando al dólar y dejando sin efecto las sanciones económicas que EEUU impone a los países que no actúan en base a sus indicaciones.

Un ejemplo de la manipulación mediática

Los medios de comunicación conservadores dijeron que la Policía Nacional trató mal a una mujer mayor y mostraron este vídeo:

La señora, que no fue detenida, sino salvada por la Policía Nacional, que no se la llevó a comisaría, sino a su casa, expresó lo siguiente sobre el hecho anterior:

Soy el director de ElEstado.net | Sígueme en Twitter: @ProtestFor36

Todos mis contenidos puedes leerlos aquí.

He publicado varios libros, entre ellos:

Socialismo en Sudamérica: De la utopía a la realidad (Editorial el Perro y la Rana, 2010).
Honduras: El sueño liberador convertido en pesadilla opresora.
El Libro Negro del Bipartidismo (Editorial Mandala, 2018).

Muchas gracias por leer ElEstado.Net.

Gonzalo Sánchez

Soy el director de ElEstado.net | Sígueme en Twitter: @ProtestFor36 Todos mis contenidos puedes leerlos aquí. He publicado varios libros, entre ellos: Socialismo en Sudamérica: De la utopía a la realidad (Editorial el Perro y la Rana, 2010). Honduras: El sueño liberador convertido en pesadilla opresora. El Libro Negro del Bipartidismo (Editorial Mandala, 2018). Muchas gracias por leer ElEstado.Net.

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