Tica Font: «Occidente ganó Guerra Fría, y sus lemas son «democracia con dos partidos» y «mercado libre» (II)

Segunda parte de la entrevista realizada por ElEstado.Net a la investigadora Tica Font. Lee la primera parte aquí.
Como exdirectora del Instituto Catalán por la Paz, ¿cuál cree que fue el punto más destacado de su gestión?

Valoro especialmente dos o tres puntos, una de aquellas que no se hablará nunca, pero que para mí sí fue significativa fue rescatar el máximo posible la historia del movimiento por la paz en Cataluña. Todo aquello que no quede documentado en un futuro los historiadores no lo podrán estudiar, y se podría pensar que la falta de documentación implicaría que fuera un movimiento marginal, y no es así, en la movilización contra la guerra de Iraq Barcelona fue la segunda ciudad del mundo.

Digitalizamos toda la información de la época que encontramos, posters, revistas, archivos de entidades que cerraban, todo eso lo depositamos en el Archivo Nacional. Construimos un banco coral, una base de entrevistas en vídeo de los miembros de estos movimientos por la paz, desde los años 60 hasta la actualidad.

Después también resultó importante acercar a pensadores mundiales sobre el tema de la paz para que vinieran aquí, publicar sus trabajos, traducirlos, organizamos muchos seminarios de reflexión. Un seminario que celebramos a puerta cerrada fue entre la comisión negociadora de Israel y la comisión negociadora de Palestina en Camp David, sobre el motivo del fracaso de la negociación de 1978, con los años y visto en perspectiva convocamos a los mismos que estaban en esas negociaciones para que ellos hicieran un balance del motivo del fracaso, ¿cómo podemos aprender de algunos fracasos?

De estas reuniones aprendí mucho, me sorprendió el perfil psicológico que los israelíes habían hecho de Yasir Arafat, cómo todos los de la mesa de negociación sabían el día que querían finalizar, con sacar un tema encima de la mesa se ha terminado la negociación. Cuando Arafat quiso terminar las negociaciones puso encima de la mesa el tema de la diáspora. Aquí no se podía llegar a un acuerdo.

A nivel local, vemos como la Generalitat puede boicotear cualquier diálogo únicamente planteando el referéndum de autodeterminación en una mesa de negociación. Cuando uno va a una mesa de negociación sabe que cuando trata un tema, la negociación termina. Se aprende mucho de la gente que ha participado en estas mesas, y no deja de sorprender la desigualdad con que unos y otros llegaban a estas mesas.

En el caso de los acuerdos de Camp David, los palestinos llegaron con un discurso exclusivamente político, sin tener ninguna estratégia de beneficio económico, se ha visto que no disponían de estudios demográficos, de estudios sobre dónde se encontraban los pozos de agua y el consumo de esta. En cambio, los israelíes tenían una concepción muy tecnócrata, podían tener un buen discurso político, pero tenían muy claro sus objetivos. Mientras Israel tenía muchos recursos y universidades para estudiar distintos temas, Palestina no gozaba de esta capacidad para generar informes multidisciplinares. Existió un grandísimo desequilibro de capacidades.

Algo parecido ha sucedido con el proceso de Paz en Colombia, los desequilibrios de capacidades entre el Estado y las FARC fueron muy grandes. El gobierno es muy pragmático y sabe lo que quiere y dónde no puede ceder; y la guerrilla también tiene muy claro lo que quiere conseguir, pero llevan tantos años en la selva desconectados del mundo que desconfían de todo el mundo. Para ir a esas mesas de negociación necesitas confiar en gente para que te hagan estudios y realice trabajos, si no, vas vendido.

De estas mesas de negociación he aprendido que el demonio está en los flecos, en la letra pequeña, o en dos ambigüedades puestas en la misma frase. No se puede ir a negociar únicamente con grandes proclamas. Lo normal es que un balance de seis años no se llegue a cumplir más allá del 60% de lo acordado en una negociación del calibre de las que he señalado, y las cosas más importantes solamente se consiguen durante los dos primeros años.

Un pecado de la izquierda es desconfiar de los que no piensan como tú, se piensa que no ayudará, o que no servirá, no se ve que la otra parte quiere colaborar por motivos estrictamente económicos. Los Gobiernos son mucho más pragmáticos, pagan muchos estudios y después los analizan desde su óptica.

¿Eres partidaria de la creación de un Ejército Europeo tal y como sugieren la Canciller de Alemania Angela Merkel y el Primer Ministro de Francia Emmanuel Macron?

Sentimentalmente diría no, cuantos menos ejércitos mejor, pragmáticamente te diría depende. Suponiendo que se diera el Brexit, y quedaran 27 estados dentro de la UE, ¿para qué queremos 27 ejércitos nacionales? Si realmente se dijera, creamos uno y eliminamos 27, diría que sí. Tenemos millón y medio de soldados en Europa, ¿para qué los queremos? Si hacemos la suma de los 27 ejércitos aquí sobra de todo.

Con la eliminación de los 27 ejércitos nacionales de los Estados europeos para crear uno nuevo no lograría mi utopía, pero se habría logrado algo. Si de millón y medio de soldados se pasara a 150 mil ya habríamos ganado y disminuiría mucho la cantidad de armamento. No daría cartas en blanco sin condiciones. Se han logrado pasos en este sentido, en 2017 ya se había creado una unidad militar de la Unión Europea para formación, y el 18 de noviembre de 2018 en una reunión de ministros de defensa y de exteriores se dijo que esta unidad serviría para intervenciones.

Hay una política para incentivar la compra por parte de los estados de armamento europeo y para favorecer la fusión entre grandes empresas armamentísticas y tecnológicas europeas.

¿Cuál debería ser el papel de los ejércitos en el s. XXI?

Esta para mí es la gran contradicción. Si observo la estrategia de seguridad europea y lo que están decidiendo y no me cuadra. De las amenazas que señala Europa, ninguna de ellas es necesaria la utilización del ejército, únicamente calculan que el ejército es necesario para atacar países dónde el yihadismo tiene mucha relevancia o se les entrena; para detener grandes migraciones; o para defender las rutas de transporte de mercancías y energía.

El nuevo escenario prácticamente no requiere de ejércitos. En este momento no. Sería un gran momento para la UE cerrar los ejércitos nacionales y mantener solamente uno.

Regresemos a América Latina. En Brasil y Colombia las cúpulas del poder militar están ganando peso político ¿Cómo lo valoras?

Son países que han hecho transiciones de las dictaduras a democracias con instituciones democráticas débiles y el ejército ha mantenido un peso importante. No vivimos épocas en las que los golpes de estado estén bien vistos, y en general los golpes de estado de hoy en día no son como en las décadas de los 60 o 70 en que se desarrollaban para que las gentes socialistas o comunistas accedieran al poder.

Cuando los militares ya no tienen que impedir que llegue un modelo político económico distinto a gobernar, los militares solamente intervienen si los que gobiernan impiden lo que conocemos como “el libre mercado” o la introducción de las transnacionales en el país.

Entendemos que en Brasil existe libre mercado, producen energía nuclear con tecnología propia, es un país abierto a las inversiones extranjeras, y acaban de llegar de la mano de Bolsonaro a la primera línea política…

Sí, pero no han hecho un golpe de estado. Voy a desarrollar tres casos, Colombia, Brasil y Venezuela.

En el caso de Colombia el problema que tiene el ejército es la guerra sucia que han hecho desapareciendo a gente, asesinado, desplazando a la población… Ellos han sido la gran fuerza represora. Los militares colombianos lo que no quieren ahora es que, después de haber cumplido órdenes políticas, que los políticos se vayan de rositas y tener que ser ellos quienes tengan que ir a prisión. El dilema es que ellos actuaron por orden del gobierno, y ahora no quieren tener que pasar por juicios ni por la cárcel.

En Brasil hay otra situación, ellos vienen de una época más dorada, los militares aspiraban a ser la fuerza armada hegemónica de América Latina, llegaron a aprobar la construcción de un submarino nuclear, cuando un submarino pasa seis meses en el mar y seis meses atracado para comprobaciones técnicas. Si tienen una guerra durante los seis meses que lo tienen atracado ya me dirás que harán. No tiene sentido para un país como este. Llegó la crisis y empezaron los recortes militares.

Los ejércitos en la mayor parte del mundo occidental y África son instituciones muy conservadoras, muy de derechas, y en principio es porque las derechas los tratan siempre bien, no les cuestionan y consideran que su papel en las guerras sucias es importante.

Para mí en el caso de Venezuela el peligro es haber puesto a los militares a gestionar las grandes empresas, les han dado las llaves de la caja del dinero, y si quien tiene las armas tiene las llaves de la caja has perdido políticamente. Mira las revueltas árabes, elecciones en Egipto, nos obsesionamos siempre en las elecciones, pero si lo que sale no gusta… En Egipto ganaron las elecciones los Hermanos Musulmanes, no gustó a los militares, dieron un golpe de estado, y toda la cúpula de los Hermanos Musulmanes a la cárcel. Lo mismo en Argelia.

Y cuando ganó Hamás…

El problema es cuando los que controlan el poder económico tienen las armas. No sé lo que sucederá en Venezuela, pero gane quien gane, a ver quién devuelve al ejército a las casernas para que deje de controlar la economía del país. ¿Por qué deben renunciar a las mordidas? Lo más difícil será retornar a los militares a las casernas.

¿La soberanía y la paz están reñidas?

No, lo que sucede es que hoy en día, con el tema de Cataluña no quiero entrar sobre el tema de la soberanía. Es un término que está tan manipulado… No hay contraposiciones, el problema para mí es que, en un mundo tan globalizado, ¿esto de ser soberano qué es? La soberanía se piensa en términos de sociedad civil, ¿los márgenes que tenemos para tomar decisiones cuáles son?

En el mundo globalizado en el que vivimos, el margen para tomar decisiones es pequeño. ¿Un país puede poner impuestos a la banca? Los márgenes de actuación son pequeños, es como ir al restaurante, puedes elegir entre tres primeros y tres segundos, pero no puedes hacer el menú, te viene dado.

Reformulo la pregunta. Cuba es un país que vive fuera de las fronteras del imperio de EEUU, y se le impone un bloqueo económico. ¿Ser soberano implica siempre un enfrentamiento contra la potencia regional de turno?

La cuestión es saber que Occidente ganó la Guerra Fría, y los lemas de Occidente son: democracia entendida únicamente como participación política y dos partidos; y el mercado libre. La ley del vencedor es que hay que aplicarlo en todas partes del planeta, hasta la fecha es lo que tenemos y hemos vivido, pero vamos a ver lo que dura. Si algún gobernante disiente de uno de estos dos pilares, se le atacará, no necesariamente militarmente, pero se le ahogará hasta que la población logre derrotar al sistema.

Una de las lecciones que se debería haber aprendido de Iraq, y espero que para Venezuela se haya aprendido, es que cuando los americanos entraron en Iraq desmontaron todos los aparatos del estado, el ejército a casa, los funcionarios a casa. Es igual si te gustan o no los funcionarios que hay, cambia únicamente las cúpulas, en caso contrario entras en el caos.

Segundo punto, el funcionariado militar ayudó al ISIS, hay que cuidar a la gente formada para que no se giren en contra. Tercero, el estado te puede gustar o no, pero ahora Maduro tiene un sistema de reparto de alimentos y productos básicos, los CLAP, si te lo cargas, ¿qué vas a hacer hasta que tengas algo diferente montado dentro de unos años?

Espero que los precedentes en Libia e Iraq hagan ver a los EEUU que una intervención militar no le sale a cuenta. A pesar de colocar gobiernos títere que les permiten sacar del país las materias primas, la producción ha caído. Irán no ha rehecho su producción y no ha tenido una guerra, está a un tercio de su producción.

Entendiendo la paz como no violencia, para mí los bloqueos son violencia de carácter estructural que se provocan contra la población. Los bloqueos son para poner la población en contra de sus gobiernos, no habrá paz mientras sigan estas prácticas. Los estados ya no tienen la capacidad de decidir nada, ni sobre el sistema financiero ni sobre la industria. Si me decanto por una opción o por otra, será por quién pone más cortapisas, quién ponga más, porque no se puede dar la vuelta a la situación actual.

A Maduro le critico que no usa la fuerza que todavía tiene para negociar con EEUU. Yo dejaría entrar a las empresas de EEUU, pero con condiciones, marcando claramente la parte de su beneficio que tienen que dejar en el país. Confiar que únicamente les entrará dinero de China y Rusia no es realista.

Andreu Llabina

Barcelonés nacido en 1986. Licenciado en Historia y Máster en Historia Económica. Explorador.

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