La invisibilidad de la mujer en la Historia

Durante años, la mujer ha sido un ente invisible y mudo en la redacción de la Historia. Como si no hubiera participado más que dando leves pinceladas en el cuadro que la compone. Recordemos entonces a esas mujeres que dieron un paso adelante -aunque luego las invisibilizaran- en un tiempo y ante una sociedad en la que tenían menos derechos que ahora, recordemos esa fuerza que usaron cuando no estábamos tan unidas.

Incluso ahora, que se está prestando más atención a sus trabajos, se empeñan en ensalzarlas en función de sus amantes –Lou Andreas Salomé/Nietzsche– aunque estos no fueran unos “santos”. Dando a entender que una artista –si es mujer– vale a causa de los amantes -artistas y grandes intelectuales- con los que haya estado.

Lo que nos avisa de que aún queda un gran trabajo de investigación, que se centre más en el trabajo realizado por las mujeres que han marcado la historia, en vez de hacerlo en sus relaciones personales cuando éstas no aparecen en sus obras. Veamos entonces el trabajo que algunas mujeres han realizado durante años y de alguna manera, han marcado -o debiera haberlo hecho- nuestro presente.

  • Murasaki Shikibu. Esta novelista japonesa, es la autora de la La historia de Genji -considerada como la primera novela del mundo- es una de las escritoras más importantes de Japón. De ella no se sabe ni su verdadero nombre, aunque sabemos que escribió un diario sobre la vida cortesana, el cual acabo convirtiendo en novela. La historia de Genji trata de las aventuras sentimentales del príncipe Genji, el cual no es una persona real y también nos relata sobre las vidas de sus descendientes.
  • Lise Meitner. Su labor en física nuclear condujo al descubrimiento de la fisión nuclear, en la que el núcleo del átomo se divide en dos. Abriendo el camino para la creación de la bomba atómica. En 1907 se mudó a Berlín y durante varias décadas colaboró con el químico Otto Hahn. Él se lo agradeció publicando sus hallazgos sin incluir el nombre de Meitner como coautora. Él ganó el premio Nobel de Química por sus contribuciones a la división del átomo.

Hoy se hace necesario recordar sobretodo a aquellas mujeres que lucharon, el feminismo se ha convertido en el centro de ciertos intereses, que intentan –y parece que van por buen camino– que olvidemos por qué salimos a la calle ciertos días del año.

  • Mujeres de Gran Canaria. Un ejemplo de la participación que tuvieron las mujeres de Gran Canaria en la II República, la encontramos en las tabaqueras. El sector del tabaco estaba muy feminizado -casi el 90% de las plantillas estaban formadas por mujeres-. Los despidos masivos en las fábricas, a consecuencia de la crisis de las empresas tabaqueras canarias en los años treinta, hicieron que no dudaran en echarse a la calle a reivindicar sus derechos, realizando paros y huelgas entre 1931 y 1935.
  • Madres de la Plaza de Mayo. Su papel en la historia es haber transformado la maternidad -algo que era tan patriarcal y conservador para las mujeres- en una instancia revolucionaria. En vez de aceptar el rol social que les limitaba al ámbito doméstico, consiguieron una transformación política que llega hasta hoy en día. Las madres se plantaron en la plaza de Mayo en 1977. Su lucha cambió el escenario político, después el gobierno, lograron convertir en políticas públicas las banderas que tomaron.
Mujeres el 8 de Marzo
  • La Huelga de las camiseras de Nueva York. En el año 1909, las camiseras de Nueva York hicieron una huelga que se sostuvo durante cuatro meses. La protagonizaron mujeres muy jóvenes, la mayoría procedente de familias judías venidas del este de Europa y Rusia, destacando Clara Lechmil, de 23 años, quien durante el trascurso de la huelga fue apaleada por la policía y detenida en diecisiete ocasiones.
  • Incendio fábrica de camisas Triangle Waist Company. En 1911, se produjo el incendio de la fábrica de camisas Triangle Waist Company, causando la muerte de 129 trabajadoras de un total de 148 trabajadores. La mayoría eran inmigrantes europeas de entre catorce y veintitrés años. Este fuego producido en las plantas altas del edificio, el cual tenía las salidas cerradas, tuvo trágicas consecuencias provocando la muerte de tantas obreras. Esto no ocurrió un 8 de marzo como nos han contado en varias ocasiones, sino el 25 de marzo de 2011.
  • La Huelga de pan y rosas. En 1912 en Lawrence (Massachusetts, Estados Unidos) las obreras textiles iniciaron una huelga conocida como la huelga de “pan y rosas”. Querían conquistar los derechos laborales y exigían mejores condiciones de vida. Que la empresa aplicara de manera fraudulenta una conquista obrera – la reducción de la jornada semanal, de 56 a 54 horas, lo que también llevó una reducción de su salario que ya era escaso – fue el detonante. Cuando recibieron el sueldo, unas, mil obreras se reunieron y llamaron a la huelga, la cual en pocos días se extendió a la mayoría de talleres y fábricas. Para neutralizar las más que probables primeras detenciones, el comité de huelga aprobó medidas como la creación de un fondo y la realización de un piquete masivo de 24 horas, que cortaba el paso a las fábricas. Uno de los puntos importantes fue facilitar la participación de las mujeres – el comité de huelga instaló guarderías y comedores comunitarios para hijos e hijas de las obreras – también tenían lugar reuniones solo de mujeres, por la necesidad de combatir el machismo entre los obreros, también entre los activistas. Elizabeth Gurley Flynn fue una de las impulsoras de esta política. Los dirigentes de la central sindical oficial no tuvieron otro remedio que pronunciarse, pero no apoyaron la huelga, etiquetando a las obreras de izquierdistas, anarquistas y revolucionarias. Gracias al gran apoyo con el que contaban las obreras, la gran difusión, su firmeza y el miedo que les producía a los empresarios y demás interesados que la huelga se extendiera, los empresarios cedieron. Siendo una de las primeras victorias del movimiento obrero en Estados Unidos, ya que consiguieron la implementación de la jornada reducida, el aumento de salarios y el reconocimiento de los sindicatos.
  • Las 20000 de Petrogrado.  Era el año 1917, muchos hombres se encontraban en el frente y casi la mitad de la clase obrera de Petrogrado eran mujeres. Las obreras eran mayoría en la industria textil y numerosas en oficios que antes tenían “prohibidos” – en la industria metalúrgica eran unas 20.000 -. Eran obreras y también madres, tenían que asegurar el pan de sus hijos. Para ello, tenían que esperar en colas interminables y acampar durante la noche en pleno invierno ruso para conseguir algo de comida. Las mujeres de algunas empresas textiles del barrio de Viborg se declararon en huelga. A las diez de la mañana se habían reunido unas veinte mil. Los obreros de algunas fábricas se unieron a las manifestaciones. Masas de mujeres trabajadoras llenaban las calles y gritaban reivindicaciones como “¡Abajo la carestía! ¡Abajo el hambre! ¡Pan para los trabajadores!”. Se calcula que alrededor de 90.000 obreras y obreros participaron en la huelga. Los mandatarios pensaron que no continuaría, pero al día siguiente, se amplió más el movimiento, casi la mitad de los obreros y obreras estaban en huelga. A la exigencia de “Pan” se unieron las consignas de “Abajo el zar” y “Abajo la guerra”. Grandes manifestaciones se dirigieron hacia el centro de la ciudad. Se sucedieron los enfrentamientos con la policía y también aparecieron los cosacos. Las obreras rodearon a los cosacos con una cadena humana. El 10 de marzo la huelga era general, los obreros se habían unido a sus compañeras. También se unen los estudiantes. Al final del día algunos barrios están en manos de los rebeldes y las comisarías han sido asaltadas o abandonadas. Iniciándose así el primer Soviet de Petrogrado.

Por respeto a estas personas -y a nosotras mismas-, deberíamos traer a nuestro presente la memoria de estas mujeres y conmemorar esa lucha. Y usándolo como herramienta para luchar contra la explotación del capitalismo y la violencia patriarcal. Aquí aún quedan muchas historias por escribir.

Leire Ruiz

Educadora y profesora. 36 años sintiéndome fuera de época. Me encanta leer y escribir. Siempre aprendiendo. Cabezota y persistente. Me gusta pensar no repetir lo que escucho. "Solo el pueblo salva al pueblo"

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