Ciudadanos: el Agente Naranja rociado por el fascismo

Antes de comenzar, quiero pedir disculpas por el t√≠tulo. No es justo comparar a un partido pol√≠tico nacido en la democracia con el nombre de un qu√≠mico creado por Estados Unidos para rociar sobre los campos enemigos durante la guerra de Vietnam. No es justo, no, pero solo si hablamos en sentido literal. En este caso, tildar de Agente Naranja al partido pol√≠tico del afable y carism√°tico Albert Rivera es √ļnicamente una met√°fora con tintes de hip√©rbole. Dicho esto y justificada mi literatura, Ciudadanos podr√° ser llamado a partir de ahora Agente Naranja.

Para todo aquel que conozca la obra El arte de la guerra o que simplemente tenga capacidad de observaci√≥n, no deben ser desconocidas las similitudes existentes entre los conflictos b√©licos y la pol√≠tica en tiempos de paz. Toda confrontaci√≥n puede ser equiparada a una guerra y tanto la pol√≠tica como los negocios -t√©rminos m√°s unidos que nunca- tratan sobre contraposici√≥n de intereses y posteriores acuerdos. Pero las contiendas reales y sangrientas siempre son m√°s crudas. Mientras que el Agente Naranja, herbicida creado por cortes√≠a de Monsanto, se sald√≥ hace d√©cadas con la vida de m√°s de tres millones de vietnamitas provocando adem√°s terribles malformaciones gen√©ticas en las siguientes generaciones; Ciudadanos-Partido de la Ciudadan√≠a se encuentra desde el a√Īo 2006 rociando otro defoliante: primero sobre terrenos catalanes y posteriormente en Espa√Īa. Un defoliante fabricado con verborrea y promesas incumplidas cuyo objetivo podr√≠a saldarse con la masacre del sistema p√ļblico, de la aceptaci√≥n posmoderna del multiculturalismo y de la libertad de expresi√≥n del individuo, entre otros muchos logros del progresismo pol√≠tico.

Desde su fundaci√≥n en el a√Īo 2006 en Barcelona, Ciudadanos se ha servido de las mejores estrategias para llegar al poder. En un primer momento, durante su segundo congreso en el a√Īo 2007, el partido naranja creado como antagonista del movimiento independentista catal√°n se defini√≥ como una agrupaci√≥n espa√Īolista de centro-izquierda¬†socialdem√≥crata en todos los casos. Sin embargo, con el paso del tiempo, la arcilla con la que se hab√≠a esculpido el partido de Rivera todav√≠a segu√≠a h√ļmeda. Tanto era as√≠ que diez a√Īos m√°s tarde, el pasado 2017, Ciudadanos quit√≥ la socialdemocracia de sus siglas para proclamarse como un partido liberal en lo econ√≥mico y progresista en lo social, sosteniendo que su l√≠nea ideol√≥gica se sit√ļa en el centro-izquierda. Adem√°s, el partido liderado por Albert Rivera no ha tenido reparos a la hora de cambiar varias de sus tesis del pasado para adaptarlas a sus intereses presentes, dejando por los caminos de su crecimiento a importantes antiguos militantes decepcionados con la evoluci√≥n de la formaci√≥n en la que hab√≠an confiado durante m√°s de 10 a√Īos.

Actualmente, con m√°s de 20 000 afiliados, el partido catal√°n -bien posicionado ahora a nivel nacional- ha dejado las pieles mudadas con el paso de los a√Īos y se encuentra reptando por los senderos de la derecha tradicional. M√°s all√° de lo escrito en sus bases, Ciudadanos ha demostrado ser un partido de derechas o, en el mejor y peor de los casos, un partido vasallo al servicio de la opci√≥n mayoritaria. Hecho demostrado en las comunidades aut√≥nomas, donde ha podido apoyar desde el PP de Cifuentes en la Comunidad de Madrid hasta el PSOE¬†de¬†Susana D√≠az en Andaluc√≠a. El primero, famoso por la trama P√ļnica en su comunidad; el segundo, venido a menos tras la imputaci√≥n de varios miembros del partido en el caso de los ERE.

Una formación sin forma

«Cualquiera que tenga forma puede ser definido, y cualquiera que pueda ser definido puede ser vencido».

Sun Tzu, El Arte de la Guerra

Para que la estrategia de El arte de la guerra no siga favoreciendo al partido de Rivera, vamos a decirlo una vez m√°s: Ciudadanos es de derechas. No importa si este concepto est√° desapareciendo o va a desaparecer, tal como afirman algunos analistas y pol√≠ticos -entre los que se encontraba¬†Pablo Iglesias de su √©poca de atrapalotodo-. No importa la definici√≥n enga√Īosa de sus bases, ni la afiliaci√≥n sindical de la que Rivera presume a UGT. Decimos que Ciudadanos es de derechas porque por ahora necesitamos de los ejes cartesianos pol√≠ticos para poder orientarnos y saber si con nuestro voto vamos a defender el progreso humano o a entregarnos a√ļn m√°s a los poderes tradicionales. No es dif√≠cil saber que, desde sus inicios, la agrupaci√≥n naranja se ha decantado por la segunda opci√≥n. El amorfismo pol√≠tico no tiene cabida para definir a un partido que ha dejado a lo largo de su trayectoria pactos con la ultraderecha, que nunca ha llegado a condenar el fascismo y que actualmente se encuentra secundando cada una de las propuestas que hace el Partido Popular.

Para los de Rivera, no hablar de su forma fue al principio una brillante estrategia para captar votantes,¬†pero tanto la extrema derecha como la derecha tradicional siempre han sabido d√≥nde encontrar a su aliado, solo hac√≠a falta atender a sus ideas m√°s que a su m√°rketing. Es un secreto a voces que Ciudadanos fue inflado y puesto en las televisiones como modo de contrarrestar a un emergente Podemos,¬†despu√©s de que este tuviese un √©xito impresionante en las elecciones europeas, al menos para tratarse de una agrupaci√≥n nueva. La buena imagen de Albert Rivera, la corta memoria del electorado y el temor derivado del instrumento de propaganda en contra de los de Pablo Iglesias fueron los ingredientes perfectos para atraer a determinados grupos de poblaci√≥n, especialmente a aquellos preocupados por el proc√©s catal√°n o por un supuesto gobierno «comunista-bolivariano» de Iglesias. Tampoco es desconocido el apoyo a Rivera por parte de grupos empresariales como la CEOE, Banco Santander o de empresas del¬†Ibex-35. El partido naranja, definido como amigo del neoliberalismo europeo, lleg√≥ a recibir sustanciosas donaciones de entidades de car√°cter privado durante los cuatro a√Īos en los que su fundaci√≥n, Tribuna C√≠vica, qued√≥ fuera del control p√ļblico al que deben ser sometidas todas las instituciones dedicadas a la financiaci√≥n de partidos pol√≠ticos.

Pacto con Libertas: «De los errores se aprende»

 

Desde sus primeras convocatorias de concentraciones y manifestaciones en contra del independentismo catal√°n, Ciudadanos-Partido de la Ciudadan√≠a no ha tenido problemas en acudir a estas marchas o incluso a actos pol√≠ticos acompa√Īado de plataformas simpatizantes abiertamente fascistas o nacionalsocialistas. Por citar algunos ejemplos sacados de hemeroteca, agrupaciones como Falange Espa√Īola de las JONS, Espa√Īa 2000 o Los nazis de Casal Tramuntana han sido en muchas ocasiones compa√Īeros de batalla de nuestro Agente Naranja. Si bien Albert Rivera siempre ha apelado a la imposibilidad de controlar a todas las personas que se puedan sumar a los actos multitudinarios, con el paso del tiempo estas agrupaciones supuestamente rechazadas no parecen haberse despegado del todo del ala de Ciudadanos. Sin ir m√°s lejos, durante el altercado sucedido el pasado 29 de agosto en el que se golpe√≥ a un c√°mara de Telemadrid al creerlo un simpatizante nacionalista, fue avistada simbolog√≠a nazi perteneciente a algunos grupos de manifestantes. Frente a esto, y ante la iron√≠a de la agresi√≥n en un acto para condenar la violencia (el caso de la mujer golpeada por quitar lazos amarillos), Rivera solo pudo argumentar la presencia de infiltrados ultra en una concentraci√≥n pac√≠fica.

Pero esto no termina aqu√≠. En el a√Īo 2009, la agrupaci√≥n naranja se presentaba por primera vez a las elecciones al Europarlamento. Al buscar un compa√Īero europeo con el que poder presentarse en conjunto para aumentar las posibilidades de triunfo, el partido de Rivera accedi√≥ a concurrir¬† con Libertas, una coalici√≥n formada por diversos partidos de Europa que ten√≠an en com√ļn el ser ultraderechistas y euroesc√©pticos. Fue esta decisi√≥n la que le vali√≥ a Rivera¬†la huida de dos de los tres diputados que Ciudadanos ten√≠a en aquel momento en el Parlament catal√°n. Jos√© Domingo y Antonio Robles dejaron su acta parlamentario no sin antes intentar sin √©xito la destituci√≥n de Albert Rivera de su cargo.

Además de un fracaso en los resultados, la jugada con Libertas le valió a Ciudadanos un arrepentimiento que perdura hasta la fecha. El pacto con los ultraderechistas es una de las huellas imborrables de un pasado sin mucha apariencia izquierdista moderada. En estos momentos,  Ciudadanos cuenta con dos diputados en el Parlamento Europeo y forma parte de ALDE, una agrupación definida como liberal en la que también se engloban el PNV y Convergencia, partidos que tampoco podrían ser calificados como izquierdistas.

Rebotados del PP y la Ultraderecha

Se sabe que desde la popularizaci√≥n de Ciudadanos, muchos pol√≠ticos de otros partidos desencantados con sus formaciones anteriores acudieron a este nuevo partido para formar parte de su proyecto. Un proyecto de nacionalismo espa√Īol que dice ser regenerador de las viejas pol√≠ticas y que es abiertamente favorable a pr√°cticas econ√≥micas tecnocr√°ticas, nexo de uni√≥n con el Partido Popular. Es precisamente del PP, y en menor medida PSOE y UPyD, de donde m√°s tr√°nsfugas ha podido acoger la agrupaci√≥n de Rivera. Son muchos nombres vinculados ahora a Ciudadanos, como el del exministro¬†Eduardo Zaplana, m√°s que conocidos en la historia pol√≠tica espa√Īola.

No obstante, tambi√©n debemos mencionar lo sucedido en las √ļltimas campa√Īas electorales municipales del pasado mayo, en las que¬†Albert Rivera se vio obligado a omitir hasta sesenta candidatos de las listas de su partido despu√©s de que el periodista Jordi Borr√°s filtrase informaciones sobre las vinculaciones de estos con formaciones de ultraderecha. Candidatos como los de las listas de Hospitalet, Matar√≥ y Barber√°¬† del Vall√©s en el caso de Catalunya, siendo este √ļltimo cabeza de lista y aspirante a alcalde del municipio. La mayor√≠a de los investigados en la comunidad catalana ven√≠an de Plataforma por Catalu√Īa, grupo ultra vinculado a ideas fascistas y xen√≥fobas. Tambi√©n en otros lugares de Espa√Īa se pod√≠a seguir un rastro fascista, sabi√©ndose que en las listas de Ciudadanos de Gij√≥n, Murcia, Getafe o Navalcarnero hab√≠a personas procedentes de la Falange Espa√Īola de las JONS.

Quitar lazos es prioritario; quitar a un dictador no

Pero la prueba definitiva de que Ciudadanos no es progresista en lo social (ni siquiera liberal en lo econ√≥mico, pero ese es otro reportaje), la encontramos en que, hasta el d√≠a de hoy, ni Albert Rivera ni ninguna otra cara visible del Agente Naranja han condenado abiertamente la dictadura del 39. Cuando Rivera fue preguntado por la cuesti√≥n franquista durante su campa√Īa electoral, el pol√≠tico barcelon√©s asegur√≥ que su partido condenar√≠a el franquismo en caso de ser necesario. Afirmaci√≥n que en realidad no ofrece garant√≠a alguna, pues como hemos podido percibir,¬†para Ciudadanos parece no ser una necesidad el reprobar el r√©gimen fascista de¬†Francisco Franco.

Una prueba de ello es que 27 de septiembre del a√Īo 2013, la agrupaci√≥n naranja vot√≥ a favor de una resoluci√≥n que condenaba los reg√≠menes «fascistas y totalitarios» en l√≠neas generales. No obstante, cuando lleg√≥ la hora de hacer una condena expl√≠cita a la dictadura franquista durante un debate en el Parlamento tan solo unos d√≠as despu√©s, Rivera y los diputados de Ciudadanos abandonaron el hemiciclo justo antes de que se llevara a cabo la votaci√≥n de una moci√≥n que condenar√≠a punto por punto cada una de las barbaries cometidas por Franco y sus militares. Moci√≥n que hab√≠a sido propuesta por ICV-EUiA y que promov√≠a, entre otras acciones, eliminar las distinciones a la Divisi√≥n Azul y retirar el cuerpo de Franco del Valle de los Ca√≠dos. La propuesta fue aprobada por todos los partidos a excepci√≥n de Ciudadanos y PP. In√©s Arrimadas explicar√≠a posteriormente que su decisi√≥n se basaba en que en los papeles solamente se menciona a los soldados azules y no a terroristas rojos, a los que ellos consideran igual de da√Īinos.

Progresista en lo social porque dice aceptar el matrimonio homosexual a pesar de las «tensiones inncesarias y evitables», porque est√° a favor de los vientres de alquiler o porque propone la legalizaci√≥n de las drogas o la prostituci√≥n. Lo del derecho a la autodeterminaci√≥n, a la libertad de expresi√≥n o su apoyo a la ley de supuestos en el aborto, lo dejamos de lado. Liberal en lo econ√≥mico porque est√° a favor de no subirles los impuestos a las grandes fortunas, de no restringir el horario comercial o porque es favorable a la eliminaci√≥n del impuesto de sucesiones. Lo de que un neoliberal no quiere que haya impuestos para nadie, monarqu√≠a o Estado y cargos pol√≠ticos, lo dejamos de lado. Para Rivera, somos espa√Īoles o clientes de la Globalizaci√≥n seg√ļn convenga.

Mientras tanto, la campa√Īa publicitaria contin√ļa. Estamos cerca del d√≠a de la Diada y Rivera y compa√Ī√≠a consideran m√°s importante quitar lazos amarillos de las calles catalanas que plantear ideas que convengan para el bienestar social de todo el territorio espa√Īol y que favorezcan la cohesi√≥n en comunidades. Calificando de nazis a los independentistas, Albert Rivera parece ignorar que gran parte de su propio programa electoral se basa en una abierta xenofobia.

En definitiva, Ciudadanos es un partido que dice haber nacido para la regeneración de la clase política, pero que por ahora solo ha servido para ser la bisagra del Partido Popular en el Congreso de los Diputados. Sea a la hora de votar en consonancia con cada una de las propuestas populares o de no apoyar la moción de censura a Mariano Rajoy, Rivera ha demostrado que su agrupación es la marca blanca de los tradicionales populares y que, al existir pocas disonancias entre las ideas y tesis principales de ambos, se les puede perdonar a los del pájaro volando pecados tales como la corrupción.

Ahora han perdido el gobierno, pero no la batalla. El arte de la guerra podr√° hacer el resto si no estamos atentos.¬†Nos guste o no, tenemos que admirar a este exbanquero y fundador de la cuarta fuerza pol√≠tica espa√Īola en algunos aspectos, especialmente en aquellos estrat√©gicos. Al fin y al cabo, gracias a Ciudadanos se ha producido un giro de 360 grados en la pol√≠tica espa√Īola. S√≠, en este caso est√° bien dicho: 360.

Marta Corbal Caballé

Dirigiendo esta hermosa y apasionante sección cultural. El periodismo es la historia del día día. La cultura es la vida de la historia.  Sígueme en Twitter: @MartaCorbal Puedes leer todos mis artículos y entrevistas pinchando aquí.

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