Pensar una epistemología contra hegemónica, pensar una comunicación diferente

El modelo de tradicionalidad occidental ya no sirve como base para las investigaciones científicas, al menos en las ciencias sociales se tienen que crear alternativas de conocimiento que solo pueden darse una vez se haga una ruptura crítica con el positivismo o cientificismo.

La legitimidad del conocimiento que ha venido desarrollándose por parte de la ciencia normal, como lo llama Khun, no ha sido criticada por las ciencias sociales que más bien han permitido una base teórica alejada de la realidad bajo la cual se desenvuelven los sujetos.

Se debe crear una epistemología que responda a los nuevos fenómenos que la ciencia normal no ha podido resolver. Esos criterios deberían partir desde la concepción del mundo de la vida como un lugar donde se integran la personalidad, la cultura y la sociedad. La crítica epistemológica solo puede ser posible si los investigadores y científicos se apartan de las metodologías heredadas bajo el discurso único de la producción de verdad, plantándose como hegemónicos.

Si de verdad se realizara una ruptura epistemológica tradicional se ha de entender que una sola metodología no permite resolver los problemas relacionados con los fenómenos sociales y que lo mejor es tener una metodología pluralista, lo que Feyerabend llamó la teoría de la proliferación, para que la ciencia pueda volverse más humana, alejada de los principios de objetividad y neutralidad, porque los seres humanos no son máquinas que realizan procesos exactos, sino que al estar en relaciones intersubjetivas los fenómenos sociales se desarrollan desde diferentes puntos de vista.

Esta crítica a la epistemología se lo encuentra en un proyecto todavía en desarrollo de Boaventura de Sousa quien nos acerca a un pensamiento menos influenciado por el occidentalismo, en el que la epistemología se construye a través de saberes que por mucho tiempo han quedado relegados a segundo plano, lo cual sería un conocimiento-emancipatorio, en vez de un conocimiento-regulador; esto sería lo que Boaventura llamó la ecología de los saberes.

La comunicación debe ser pensada desde esta perspectiva, una comunicación para el cambio social, descolonizando ese pensamiento y esas prácticas de los medios de comunicación que son funcionales al sistema hegemónico. La comunicación debe acercarnos, debe fomentar un diálogo, debe permitirnos el desarrollo y la reflexión. ¿Acaso hacen eso los medios de comunicación actuales? Pues no, están más pensados bajo la lógica del libre mercado, que se venda más noticias para tener más rentabilidad, que haya más espectáculo o infoentretenimiento para atraer más publicidad, ¿y luego a quién responden? Evidentemente a los inversores. Esa es la comunicación actual.

Pensar una epistemología alterna es también pensar en una comunicación alternativa. Después de una arremetida del neoliberalismo nuevamente nos estamos concentrando en estas formas de comunicación plural y local, que beneficie al bien común.

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