El ciudadano Juan se afilia a Ciudadanos

Un amigo se ha afiliado a Ciudadanos este viernes. No solo para pagar cuota y contribuir económicamente a la propagación del partido españolista (esto digo porque no se le conoce ideología política definida a dicha formación), sino que ya el lunes asistirá a su primera reunión partidista. Seguramente no dirá que ha sido votante alternativo de PP y PSOE, que los castigaba cada cuatro años cuando lo hacían mal. Como si uno y otro no hubieran hecho lo mismo desde octubre de 1982.

Me sorprende que haya dado este paso a edad tan tardía, sobre todo después de que jamás haya mostrado interés por ningún asunto político. No se lo he preguntado, pero estoy seguro que ha dado el paso por el tema catalán. Está obsesionado con esta cuestión, a pesar de que siempre que hemos hablado de ella ha asegurado que le da igual que se vayan los catalanes, resuelta siempre la conversación con el castizo “¡que les den por culo!”. Yo le contestaba que quedaría en nada todo el procés, que los únicos revolucionarios eran los de la CUP, pero con un porcentaje tan bajo de votantes, y con una sociedad tan alejada de las vanguardias, no arrastrarían a los burgueses de derecha y de centro izquierda catalanes a la única salida que les da la actual Constitución que no es otra que un proceso revolucionario.

Volví a casa y recordé nuestras desavenencias políticas, patentes con cada acontecimiento nacional o internacional de los que los medios del bipartidismo, él no tiene otros medios de información, se hacían eco. Cuando dialogamos sobre algún asunto y yo aporto una visión distinta a la suya, me suelta que eso dónde lo he visto, si en los periódicos esos raros que nadie lee; efectivamente, le respondo siempre, en Aporrea, Insurgente, Kaos en la Red y como no soy sectario , y para saber qué opina la derecha civilizada, leo el digital La República de las Ideas. Juan repite los nombres con risa benevolente, pero prorrumpe en carcajadas cuando le digo que se me olvidó Asamblea de Majaras.

Mi amigo está muy contento con la democracia española. Yo le digo que no tenemos una democracia, que al no existir separación de poderes lo que tenemos es un régimen de libertades formales, que es evidente que no estamos como en el franquismo tardío que vivimos de jóvenes, por supuesto, pero que de democracia nada. Le pongo como ejemplo de la inexistencia de democracia la imposibilidad constitucional de elegir al jefe de Estado; fruto de su ignorancia política, me dice que lo elegimos cada cuatro años; le aclaro que eso es el presidente del Gobierno, cargo que no elegimos, sino que es el poder legislativo el que designa al poder ejecutivo, que, a su vez, controla al legislativo y al judicial. Como este galimatías no lo entiende, le pongo otro ejemplo sobre el jefe del Estado, no hay democracia porque no todos los españoles somos iguales ante la ley, asunto ya de por sí sencillo de ver que es mentira porque es clara la aplicación del tanto tienes tanto vales, pero es que en el caso del rey incluso está negro sobre blanco. ¡Claro, eso lo votamos todos los españoles en la Constitución! Al final se queda convencido de que lo mío contra el rey es por puro resentimiento por no llevar yo la corona.

A propósito de las elecciones le nombro la red Gladio, de la que por supuesto jamás ha oído hablar; eso, como las fosas de los asesinados por los paramilitares colombianos, no lo dicen ni el ABC ni El País, así que no existe una organización criminal plurinacional preparada para impedir los gobiernos comunistas en Europa. Y además está harto de los progres de su trabajo que lo miran mal porque lleva el ABC bajo el brazo. Esos rojillos que no paran de hablar de los enterrados en cunetas y no sabe en qué otros sitios perdidos, que lo único que hacen es reabrir heridas ya superadas. Los dos bandos cometieron atrocidades, me dice, a lo que le objeto que unos defendían la legalidad y otros, aclamados por el clero, los burgueses y los terratenientes, es decir, los enemigos del pueblo, se alzaron en armas ayudados por los dos estados totalitarios de entonces, y los excesos en el bando republicano son los lógicos cuando se desata el terror y rápidamente sofocados por el Gobierno, mientras que en el bando golpista formaba parte de la estrategia de terror y exterminio de los generales africanistas, que incluso continuó tras el fin de la contienda. Mi amigo no lo entiende así, está leyendo libros que cuestionan todo lo que nos contaron los rojos con hartura en la época de la Transición, que los militares tuvieron que actuar porque la República iba por derroteros imposibles y que la represión en la posguerra no fue tanta como nos quieren hacer creer. Además, qué fue ese horror del cambio de himno y bandera sino una provocación a los verdaderos patriotas.

Para que el tema bélico no se ciña solo al tema nacional, salto a la guerra de Irak. Asevero que los tres aliados sembraron el terror en ese país; según mi amigo, estoy muy alejado de la realidad, los aliados no sembraron el terror, primero porque liberaron a ese país de las garras de un dictador, y segundo porque eran ejércitos los que intervenían, no eran grupos de civiles que van matando a grupos desarmados sin ton ni son, eran uniformados los que disparaban obedeciendo órdenes de gente preparada en el arte de la guerra. A mi observación de que la mayoría de las acciones eran perpetradas por civiles de empresas de seguridad contratadas por el Gobierno de los Estados Unidos, los mercenarios de toda la vida, me contesta que eso no es así, que lo dirán en Aporrea o en Revolución, o como se llamen esos periodicuchos digitales que nadie lee, que son acciones mínimas con todo el respeto a la población civil, aunque por desgracia hay daños colaterales inevitables en todo conflicto bélico; algún precio habría de pagar la población por alcanzar la democracia, hace nada han celebrado elecciones. A mi argumento de que antes de la criminal intervención también las había y que los países agresores tenían que haber reconocido su fracaso de instaurar un sistema democrático, porque el retroceso en derechos de las minorías y de las mujeres ha sido espantoso mi amigo no se amilana y ataca con que, al menos, han acabado con la tortura a los opositores al régimen. Me pone en bandeja que ahora a quienes torturan es a los patriotas, a los que luchan contra el invasor, como los nuestros en la guerra contra las tropas napoleónicas. Me contesta que eso fue a principios del siglo XIX, pero esos iraquíes eran terroristas del siglo XXI, gente armada que luchaban contra ejércitos uniformados que llevaban la bendita democracia a su país. No podía creer que mi amigo pudiera aprobar la tortura como trato a cualquier ser humano, por muy canalla que sea. Y sacó a relucir lo de solo a terroristas, ojo, y para sacarle información que pudiera salvar de morir a la gente. Se escandaliza cuando le digo que organismos internacionales han condenado a España por la práctica de la tortura en instalaciones policiales y cárceles. Como en otros casos espeluznantes, se lleva las manos a la cabeza: Eso es imposible, España es una democracia, me dice que deje de leer esos panfletos que me están dando una visión distorsionada de la realidad española, que eso se referirá a los tiempos de Franco y lo dicen como si ocurriera ahora.

Le planto si no es tortura lo de los CIE. Mira sorprendido como si me estuviera sacando una ocurrencia para ver cómo reacciona. Me doy cuenta de que no sabe qué es un CIE; al aclarárselo me increpa por defender a unos negros musulmanes, o animistas en el mejor de los casos, que quieren imponernos su cultura, y que el Estado tiene que controlarlos de alguna manera, si los dejaran sueltos por las calles a saber qué fechorías cometerían; es decir, le da igual que retengan a alguien por una falta administrativa, que estén en una especie de limbo judicial, que los propios jueces de vigilancia denuncian las condiciones inhumanas y de desamparo de los internos, que son una especie de Guantánamo en suelo patrio, a lo que él salta con el argumento de que como esa base no está en suelo estadounidense, los terroristas presos no están sometidos a la jurisdicción de ese país. Para él no se trata de seres humanos retenidos con la complicidad de los gobiernos europeos, son una especie de alienígenas brotados de unas cápsulas intersiderales no sujetos a derechos.

Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, o sea, que Guantánamo está en Cuba, le saco un tema por el que discutimos faltos de serenidad, por más que lo tratamos. Nuestras posturas en este asunto son infinitamente opuestas. Mi amigo presume de conocer ese país en todas sus facetas. Dictadura, escasez de productos de cualquier índole, prostitución, pobreza, ejecuciones sumarias, dice él. Se va alterando conforme le respondo a sus reproches a la Revolución: Elecciones sin coste a los ciudadanos ni prisioneros de los bancos; consumo digno a pesar del bloqueo criminal; la prostitución fue con Batista; se molesta cuando le nombro mis datos sobre la economía productiva cubana que es casi la única del mundo que aporta bienestar a sus ciudadanos y es soportable para el planeta; que compare la isla con su entorno, no con Europa, análisis que no resistirían el 95 % de las naciones, si no que le pregunten a unos padres haitianos si prefieren no tener prensa que él llama libre, viajar libremente alrededor del mundo, libre, libre, todos libres, o que sus hijos vayan al colegio, coman todos los días y tengan asistencia sanitaria gratuita; pero el tema que lo sacó de sus casillas es el de las ejecuciones sumarias, que lo hemos tratado una sola vez y acabamos con lenguaje apasionado y violento, cuando le digo que esas a las que él se refiere se realizaron bajo la amenaza de invasión por parte de Bush, y al menos tuvieron un juicio, no como los panteras negras estadounidenses o los irlandeses abatidos en Gibraltar. Aquí no se llevó las manos a la cabeza, cogió su teléfono móvil y dijo que estaba harto de cabrones que están con la escopeta cargada todo el día para disparar contra todo lo que se menee. Gran talante democrático y respeto a la libertad de pensamiento.

Con sus opiniones se haría un gran tratado sobre el ciudadano desinformado que acepta el mundo que le ha tocado vivir porque vive con placidez en la zona de los que recogen a manos llenas las migajas del gran capital. Venezuela es una terrible dictadura; los Gobiernos democráticos no eliminan a sus conciudadanos; el comunismo es una opción política tan malvada como el nazismo; los atentados de falsa bandera, otro asunto que ignoraba y con los que se lleva las manos a la cabeza por espantosos, son fruto de la mente de conspiranoicos; le parece mal lo de Palestina pero alguna solución había que tomar con los judíos, único pueblo capaz de montar una democracia en Oriente Medio. Eso sí, la crisis la provocamos los españoles por vivir por encima de nuestras posibilidades, la cultura europea es de inspiración cristiana, España es una unidad de destino en lo universal, como muestra valga nuestra proeza colonizadora en América que borra todo daño colateral con los nativos y en nuestro Ejército se depositan las más altas esencias del alma hispánica, nación esta vertebrada por un tren AVE envidia del extranjero (le hierve la sangre cuando le digo que esta obra faraónica es el más doloroso ejemplo de capitalismo de amiguetes, la solución es vía doble electrificada).

Por su gran formación académica y don de gentes no me extrañaría verlo de concejal, incluso de diputado. Para como es padre, buena es madre.

2 comentarios sobre “El ciudadano Juan se afilia a Ciudadanos

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