Caleidoscopio: La alegre ciudad dormía

Todos reposaban quedos; quien repasaba el día, quien recordaba el triunfo de Nadal, quien sufría o bien disfrutaba con los avatares del partido del palíndromo y de las entradas y salidas de la cárcel de alguno de sus miembros. Pues mira; se es o no se es (anda, otro palíndromo).

Otros no tenían tanta suerte; sus preocupaciones sobre el futuro de la empresa o de su puesto de trabajo, el sueldo de mierda que se vería obligado a aceptar, el dolorcillo o la molestia esa que le impedía conciliar el sueño y no sabía muy bien a qué se debía, o esa inquietud, ese desasosiego que tampoco se sabe a ciencia cierta en ocasiones a qué achacar.

Y mientras tanto, a muchos, muchos kilómetros de la ciudad alegre y confiada, ignorados hasta voluntariamente, pero sin poder negar del todo su existencia, 629 seres humanos se debatían en la negrura del mar entre la vida y la muerte.

El ‘Aquarius’ llevaba a bordo entre ellos, 123 niños, 11 bebés y 4 embarazadas. Y héteme aquí que un hombre valiente, un gobierno valiente, y un país valiente, al que nos sentimos orgullosos en casos como este de pertenecer, les abren sus brazos.
¡Felicidades!

Y no me resisto a exponer una última consideración: espero y deseo que en misa de doce, este domingo en vez de hablar del sexo de los ángeles, los pastores intenten convencer a sus feligreses que pese al color de su piel, como les dijo su Cristo, estos subsaharianos son seres humanos y también son sus hermanos, para que cuando salgan de la iglesia no incendien algunos de ellos las redes sociales con sus tweets incitando a encuestas xenófobas, que encima pierden.

La Infanta Pagafanta

Bueno, parece que ya va estando cada mochuelo en su olivo. Pero hay una cosa que no entiendo (supongo que por ser lego en derecho); ¿Cómo es posible que a la esposa de Bárcenas, que no había firmado un solo papel, le caigan 15 años (bueno, esa es otra, con sus 200.000€ de fianza, en la calle), y a su alteza la infanta solo 136.950 euros de multa?

Parece ser que el argumento jurídico es que en un delito fiscal nunca jamás se ha aplicado la responsabilidad civil a título lucrativo, y que con el artículo 122 del Código Penal en la mano, solo se contemplan delitos de enriquecimiento. Es decir, para que lo entendáis (o así al menos creo haberlo entendido yo), que dejar de pagar no es enriquecerse. Reitero y pido disculpas por estar poco versado en temas jurídicos, pero desde la aplicación del mero sentido común, que me lo expliquen.

Como terminaba aquella sección del inolvidable Hermano Lobo:

-¿Para cuando esto, y lo del elefante blanco, y lo de Pujol?
-“El año que viene si Dios quiere”.

Delenda est Moscardó.

Pablo Álvarez

"Republicano confeso con el alma blanca y la sangre roja. Escribo en ElEstado.net porque nuestro querido director así me lo propuso en un momento de debilidad, en un gimnasio y ligeros de ropa, apelando a mi buena pluma. Admirador de Rubens, Picasso y David Hockney ¡Hala Madrid!"

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