Aumenta la participación política de la mujer en Nicaragua

Desde sus orígenes, el desarrollo de la sociedad nicaragüense ha contado con el aporte de las mujeres en sus diferentes ámbitos: económico, político, social, cultural. Las mujeres, que representan el 50, 5% de la población total de Nicaragua, han modificado de manera moderada sus características demográficas en las últimas décadas. Ya son mayoritariamente urbanas, pero continúan mostrando una estructura por edad bastante joven y el promedio de hijos tenidos durante su vida fértil continúa siendo alto.

Desde mediados de los años ochenta se registra que las mujeres son más de un tercio de la fuerza laboral del país. Aunque ese aumento de la participación femenina, ha significado que las mujeres accedan a profesiones tradicionalmente consideradas como masculinas. No se concentran principalmente en los servicios personales o como empleadas de oficina, solo tenían participación en el sector productivo.

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Las políticas educativas de los años ochenta produjeron cambios muy importantes para la población en general, pero más en particular para los sectores menos favorecidos hasta entonces, como era la población de bajos ingresos, la población rural y la población femenina.

Las mujeres han constituido en los últimos quinquenios más de la mitad de la matrícula primaria y secundaria, teniendo, en relación a los hombres, un mejor rendimiento y un menor abandono escolar. Se ha observado también un aumento de la matrícula femenina en la educación superior y nuevas orientaciones profesionales. Es por eso que el nivel de analfabetismo femenino continúa descendiendo. La situación de salud de las mujeres nicaragüenses ha venido evolucionando, son logros alcanzados durante el gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

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Los resultados de la apuesta de la izquierda gobernante, resaltan la evolución política nacida del seno del FSLN en 1996, cuando se estableció la participación de 30% para mujeres y 15% para la juventud. El efecto comenzó a visibilizarse una vez que las mujeres asumieron las sillas en el Asamblea Nacional, significando un 40.21%. Esta política fue elevada posteriormente a rango constitucional, haciendo que no solamente en las diputaciones pudieran tener garantizados los espacios, sino también en las alcaldías y otras instituciones.

Es como la base de una pirámide. Están todas las concejales, alcaldesas y vicealcaldesas y en el modelo de trabajo del gobierno de Nicaragua, que es un modelo de presencia directa, de alianza, diálogo y consenso, ahí funciona en la unidad territorial básica que es el municipio, funcionan los gabinetes municipales, donde las mujeres están en las tomas de decisiones.

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El marco jurídico existente en el país, es fruto de las tareas impulsadas por el presidente Daniel Ortega y la vicepresidenta Rosario Murillo a partir del 2010. Abrieron una serie de oportunidades y circunstancias a favor de la participación de las mujeres, cambiando el escenario político y el imaginario social. Niñas, adolescentes y jóvenes pueden aspirar a cargos titulares y de participación política en el futuro y gozar de normas jurídicas que respalden sus ambiciones.

Nicaragua se destaca en la región por ser el único país que tiene 50% de alcaldesas, 49.8% de vicealcaldesas, 50.4% de mujeres concejales, 51% de suplentes concejales y 58.1% de mujeres diputadas, Nicaragua ha crecido ocupando el primer lugar en la región en cuanto ministras mujeres, teniendo mayoría en la Bancada Sandinista, en la Asamblea Nacional.

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