La estrategia de Carles Puigdemont para mantener el liderazgo del independentismo

El 155 y judicialización del procès descabezó el movimiento independentista en Cataluña. Encarcelados y exiliados los principales líderes de los partidos políticos y de las entidades independentistas, tuvieron que dar un paso adelante otros políticos como Pere Aragonés y Elsa Artadi, con mucho menos peso entre los electores pese al esfuerzo de los medios y periodistas afines.

Junqueras y el resto de encarcelados tenía una presencia casi nula. Carles Puigdemont en cambio daba conferencias y entrevistas a diferentes medios catalanes e internacionales. Sin embargo su presencia menguaba, perdía fuerza y la sensación de influencia era cada vez menor.

Empezó el juicio por rebelión y sedición y curiosamente el independentismo pareció sufrir un chute de adrenalina. Las declaraciones de Junqueras y Turull, los interrogatorios de los abogados de la defensa, el ninguneo a VOX y el bochornoso espectáculo dado por Juan Ignacio Zoido y Soraya Sáenz de Santamaría con sus “lo desconozco”, “no lo sé” y “no me consta” electrizaron a la masa social independentista.

Estos días en Cataluña prácticamente todo es “el judici del procès” que casi se da integro en varias emisoras de radio y en los canales de televisión TV3 y 3/24. El superadictivo procès per la independència estrenaba nueva temporada.

La consecuencia es que quien no está en el juicio, concretamente en la sala del supremo pierde mucha visibilidad y el principal actor fuera de la sala es Carles Puigdemont.

Sin embargo, no todo lo que se ve en el juicio pone las pilas al independentismo y recrudece su aversión hacia el Estado español, también han aparecido unas durísimas críticas desde Cataluña al admitir algunos de los consellers del govern de Puigdemont que la declaración de independencia era simbólica y el objetivo último era la negociación del estado.

Carles Puigdemont no tardó en reaccionar y limpió su lista electoral para las generales de aquellos elementos más partidarios de aprobar los presupuestos en su momento, más predispuestos a pactar con el PSOE y a ceder ante el estado. El president es sensible a las críticas y se quiere diferenciar de ERC que parece más preocupada por absorber masa electoral de Podemos, priorizando la república a la independencia. El PdeCat a ojos de los electores catalanes parece “más independentista”.

Aprovechando que el juicio avanzaba hacia la parte testifical, mucho más aburrida y técnica, Puigdemont anunció que sería cabeza de lista en las elecciones europeas, y que si fuera eurodiputado, al tener inmunidad parlamentaria, podría volver a Cataluña sin ser detenido y por tanto, investido presidente.

La noticia generó la lógica controversia que provoca el president. Por la parte independentista alborozo por la ocurrencia y por el otro lado desdén cuando no, rabia y ganas de revancha. Puigdemont tiró de astucia otra vez y logró hacerse presente en la precampaña.

Algunas voces dicen que el president Puigdemont debería recoger el acta de eurodiputado en Madrid, por lo que sería detenido de inmediato, otras en cambio dicen que la normativa europea no obliga a este trámite. Pero independientemente de esta posibilidad, el impacto ha sido el suficiente como para recuperar algo de iniciativa y redoblar la apuesta independentista del PdeCat.

Puigdemont es el líder del partido y su principal baza electoral. Está exiliado y limitado en su movimientos, no puede ser investido presidente de la Generalitat a día de hoy, eso le deja pocas salidas más que acentuar el perfil independentista de su partido y retar al estado de la manera que mejores réditos le ha dado.

En el exilio el president Puigdemont ha buscado la internacionalizción del proceso de autodeterminación y hacer visible la situación de los presos políticos y exiliados, su presencia en el Parlamento Europeo ahondaría en esa dirección.

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